Pedaleando un cuento: Historias sobre ruedas

 

Maritza Burgos, profesora, y Javiera Andrade, psicóloga, son las protagonistas de esta maravillosa historia sobre ruedas llamada «Pedaleando un cuento», ambas recorren escuelas rurales en el hermoso paisaje austral y  acompañadas del viento patagón, Cuentan cuentos, juegan y ríen, pero también rescatan mágicas historias de los lugares que visitan, muchas veces contadas en la voz de niñas y niños.

Maritza y Javiera se conocieron trabajando juntas en un centro cultural Waldorf en la ciudad de Valdivia, al poco tiempo de conocerse, las bicicletas y los viajes fueron tomando protagonismo en sus conversaciones y poco a poco comenzaron a gestar un viaje por la Carretera Austral durante sus vacaciones en el año 2017,  esta travesía sería la primera de muchas.

Este viaje fue muy significativo y cambió el destino de ambas “durante estas vacaciones quisimos ir haciendo encuentros de cuentacuentos en los pueblos en los que íbamos pasando, invitábamos a niñas, niños y adultos a compartir un momento de juegos, risas, bailes y cuentos. La acogida de las personas que fuimos conociendo fue increíble, cada día estábamos más contentas y con más ganas de seguir pedaleando. Sin embargo, ambas teníamos que volver a trabajar y el verano parecía correr cada día con fuerza. Terminó el verano y ya estaba decidido, renunciaríamos a nuestros trabajos para recorrer escuelas rurales por todo Latinoamérica” nos cuentan.

 

 

Al llegar a cada escuela, ofrecen un taller de creación literaria y trabajan una semana por medio del trueque, el principal objetivo es contribuir al tejido sociocultural por medio de la exploración literaria y el juego. Las personas de cada comunidad que visitan, amablemente les ofrecen un techo para dormir y compartir,  junto a la infaltable cocina a leña,  un rico mate y sopaipillas, “queremos que niños y niñas nos cuenten cómo es nuestra tierra y nuestra cultura, y luego, dar a conocer Latinoamérica desde la fantasía y la riqueza literaria de estos” agregan.

Desde mayo del 2018, han recorrido 4.828 Km sobre sus bicicletas, visitado 44 comunidades educativas y conocido a 1384 niñas y niños con quienes han intercambiado cientos de historias. Aquel año los pedales rodaron desde Valdivia hasta Puerto Williams en la provincia Antártica permitiéndoles conocer nuestra cultura en la voz de niñas y niños. Luego, cruzaron el Onashaga y continuaron el viaje por el sur de Argentina, desde Ushuaia hacia el norte.

«Pedaleando un cuento» hoy editó su primer libro ilustrado, los personajes principales, Javi y Mari, quienes arriba de sus bicicletas, Musgo y Anacleta, recorren hermosos paisajes en busca de nuevas historias que recopilar. Descubre el libro  aquí.

Actualmente nuestras amigas se encuentan viviendo en Kurawiche, refugiadas en la zona costera e intentando conectarse con la selva valdiviana, » nuestro gran sueño sigue latente y hoy solo hiberna junto a nuestros corazones, esperando volver al cicloviaje, recorrer el norte de Chile y Latinoamérica» se despiden.

 

 

Compartimos una de las tantas historias que han recopilado: KRE, UNA NIÑA SELKNAM

 
Hola yo me llamo Kre` que en lenguaje Selk`nam significa Luna, aquí donde yo vivo sería raro para cualquiera, porque vivo en una isla. En el día con mis amigos salimos a recoger mariscos y los hombres salen a cazar guanacos. Con la piel de guanacos cubrimos nuestras chozas y nos hacemos abrigos, es muy divertido jugar con mis amigos. Yo en mi tribu le ayudo a mi mamá a cuidar a mis hermanos. Una vez al año hacemos un ritual que es para agradecerle a nuestros dioses por todo lo que nos han dado. Y con un fruto pequeño y morado los hombres se pintan el cuerpo para que los Dioses nos den abundancia de alimentos. Mi casa es como una ruma llena de palos gigantes, lleno de pieles de animales. El rito más importante es el Hain, donde los niños pasan a ser hombres, por eso después para celebrar se les hace una ceremonia donde les entregan sus primeros arcos y comen una rica carne de guanaco. Mi mamá lleva a mi tschi năohermana menor en legua Selk`nam, a cazar en su espalda, yo no sé cómo no le pesa. Bueno esa es mi vida de niña Selk`nam.

 

Puedes encontrar más historias aquí

 

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